Quizás sea así, pero parece ser que las palabras también tienen esquinas. Eso lo he aprendido, como casi siempre, leyendo, leyendo a una gran maestra, a mi querida Rosa Montero y su novela La ridícula idea de no volver a verte. Y nos confiesa Rosa que "el tuétano de los libros está en las esquinas de las palabras". Así que sobrecogida por sus palabras, aquí estoy, dispuesta a ir a lo más profundo, a lo más oscuro, para encontrarme con esas esquinas, y habitar en ellas lo necesario para dar forma a los 'hijos de mi fantasía', y después mostrártelos a ti, que me lees ahora.
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